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Introducción

Here I talk about my thoughts, ideas and anecdotes to share. This blog does not have anything to do with films, though I do want to write a movie script sometime. The name is just because I like how it sounds. Please leave your comments, even if you don't agree with what I am saying. That way we can learn together!

En este blog escribo mis pensamientos, ideas y anécdotas para compartirlos con los demás. No tiene que ver con películas (Films) aunque algún día me gustaría escribir alguna. Sólo me gusta cómo suena. :-) Anímense a dejar comentarios, no me agüito incluso si no están de acuerdo con mis ideas. al contrario! Aprendemos juntos.

domingo, 16 de agosto de 2009

"Ser agradable está sobrevalorado": El Dr. House y las veces en las que ser sangrón es bueno

rrrrrrrrrrrrrrrrrrrr
ssssssssssssssssssss
ttttttttttttttttttttttt
uuuuuuuuuuuuuuu
err... disculpen, sólo practicaba mi caligrafía electrónica... comencemos:

Ser sangrón es, en principio, mala onda. A todos les cae mal alguien que lo sea, y más si lo sabe y le vale sombrilla. Pero, ¿habrá alguna forma en el que ser buena onda no sea tan bueno? Antes pensaba: ¡Qué más da! ¡si yo soy siempre bien buena onda! pero cuando me di cuenta de que los demás no pensaban igual, dije: errr, tal vez el Dr. Gregory House tenga razón cuando dice que "ser agradable está sobrevalorado" ("Being nice is overrated"), veamos porqué lo digo.
La mayoría de nosotros estamos familiarizados con el saco opaco, el ceño fruncido, el bastón agresivo y las adictivas pastillas de vicodin del Dr. House. Manifestando ningún interés afectivo en absoluto por sus pacientes, su obsesión por encontrar la verdad sobre las enfermedades que les aquejan le lleva a quebrar toda clase de convencionismos sociales, expectativas, políticas internas e incluso leyes civiles que pudieran entrometerse en su camino.
¿Por qué entonces, a pesar de sus modos nada ortodoxos, logra cautivar al público? ¿Podría ser que detrás de esa personalidad exista un misterio oculto, una verdad que justifique sus actitudes con respecto a los resultados obtenidos? ¿Podría yo también ser sangrón y al mismo tiempo ser "cool" ante los demás? ¿Estaría bueno eso, no?

Pues resulta que House no es el primero en adoptar este cinismo de sangronada. Otros personajes atrás (como Sherlock Holmes, personaje en el que está basado el Dr. House y que, aunque ustedes no lo crean, nunca dijo "Elemental, mi querido Watson") e incluso filósofos (como Sócrates, que aunque algunos dudan, la mayoría de los historiadores lo consideran un personaje de la vida real) ya le habían ganado en convertirse en los sangrones más queridos por el público.
Pero así como la premisa inicial es bastante alocada, el que quiera ser sangrón y cool al mismo tiempo debe ser igual de loco, ya que existe un costo qué pagar: esta condición trae soledad, a nadie le gusta ser rechazado por un buen número de personas. Incluso después de un rato en que algunos comienzan a acostumbrarse y a agarrarles cariño y admiración a los sangrones "cool", la soledad no se va de ellos, y la razón de esto es porque ser sangrón por el simple hecho de ser sangrón no vale la pena. Si te vas a embarcar en ser sangrón y "cool" al mismo tiempo, tienes que hacerlo por un motivo y este motivo debe ser lo suficientemente correcto: buscar la Verdad. Definitivamente no es el tema de moda en las revistas para adolescentes, ¿o sí?.

Irónicamente, para ser sangrón primero debes ser lo suficientemente inteligente para saber que es en realidad muy poco lo que puedes saber. Sócrates sabía muy bien que lo único que sabía era que no sabía nada, aún asi nunca se quedaba callado a la hora de establecer un argumento. Parecía como que estaba empeñado en caerle gordo a todo el mundo, incluso prefirió seguir terco en sus ideas aunque lo obligaron a suicidarse por ellas (argumentaban que eran una "mala influencia para la juventud", ¡qué mejor ejemplo de un sangrón famoso!, ¿no creen?). ¿Por qué alguien puede ser tan terco como para seguir un argumento al grado de ganarse su misma muerte? ¡Debe de haber algo muy zafado en este cuate! Quizá sea algo tonto o, tal vez demasiado inteligente, como para descubrir que al no tener las verdades absolutas, sólo una discusión inteligente podría liberarlo de las cadenas de su ignorancia, incluso a costa de su propia vida.
El primer punto por el que estos tipos merecen algo de admiración es porque a pesar de que saben que nunca sabrán todo, hacen un intento por lograrlo que más que lástima produce respeto. Esa perseverancia (o terquedad, todo depende de si su diagnóstico salva la vida o se equivoca y muere) no cualquiera la tiene, y es en este punto donde House dice: "Trata a todo mundo como si tuviera el síndrome de Korsakoff": El sangrón cool en este punto hace a un lado su humildad inicial y toma la mesiánica tarea de enseñarles a los demás, no sólo en qué pensar, sino cómo pensar, y lo hace sin que se den cuenta. El sarcasmo, la ironía, no tan sólo le ponen algo de picante a las conversaciones, ya que aunque enchilan dan sabor, sino que tienen la utilidad de motivar a otros a darse cuenta que hay que aprender no cómo es el mundo sino cómo pensar a pesar del hecho de que no siempre sepamos cómo es el mundo. El Dr. House lo dice con esta frase: "El método socrático es la mejor manera de enseñar cualquier cosa, excepto a hacer malabares con sierras eléctricas".

También, son personas que no le huyen al conflicto, por el contrario, parecen atraerlo todo el tiempo. Tienen un innato masoquismo de atraer discusiones que para la mayoría de los "mortales" parecerían estúpidas o que no valen la pena, pero no se ofenden cuando la gente está en desacuerdo con ellos. Por el contrario, si tuvieran a su lado gente que siempre estuviera de acuerdo con ellos, se irían a otro lado, donde les den pelea, donde no los dejen seguir nublados por los prejuicios naturales que nuestras mentes crean, ocultando la Verdad que está allá afuera. Finalmente, "la realidad está casi siempre equivocada"...
El conflicto, aunque muchos parezcan no estar de acuerdo, nunca es en vano, finalmente ayuda a determinar la hipótesis: ese intento agudo de lograr afirmar algo de verdad en este mar de perspectivas encontradas. "Diagnósticos diferenciales gente", es sin lugar a dudas la frase más conocida del Dr. House, ya que casi invariablemente la repite en casi todos sus episodios justo antes de concluir con alguna hipótesis, la mayoría de las veces, inicialmente equivodada. Pero a pesar de eso, cada vez House defiende su hipótesis hasta sus últimas consecuencias, y es que cuando se tiene razón, dudar nunca ayuda a nadie. Imagina que por saber que en el pasado se ha equivocado, House duda de una de sus hipótesis iniciales, y resulta que era cierta y el paciente muere, ¿no acusarías de negligencia médica? Y es que el sagrón "cool" en este punto debe defender su punto como perro rabioso, sin dejar que nada lo penetre y lo tumbe, con excepción de otro argumento que haga más sentido o que refute contundentemente al previo: siempre se debe defender la solución más probable, o como diría GH: "Pon una nota: nunca debería dudar de mí mismo".

Puede ser que a estas alturas de mi artículo, estés en desacuerdo conmigo. Bien, estás en tu derecho, pero eso no significa que tengas que dejar de pensar. De hecho, tu desacuerdo es un claro ejemplo de que el conflicto intelectual es difícil. A nadie le gustan los perros rabiosos que defienden sus ideas persever... err... tercamente. La gente se siente incómoda cuando le argumentan, incluso se ve como algo grosero, antipático y en algunas culturas hasta ilegal. Finalmente, refutar un argumento envía un mensaje a la mayoría de las personas, que dice que no han sido lo suficientemente inteligentes como para llegar a la conclusión correcta por ellos mismos. El sangrón "cool" del que hablamos no tiene ese problema, porque inicialmente ha aceptado que sólo sabe que no sabe nada, pero el que no lo ha hecho se "ofende" porque el hecho de que le argumenten es equivalente a que le llamen "idiota" y este tipo de ofensas tienen la triste particularidad de terminar con la divertida discusión sin antes llegar a conclusiones lo suficientemente interesantes.

Pero llega un momento, en que algunos de los "ofendidos" logran ver más allá del conflicto y la discusión, ven más allá de la ofensiva inferencia de haber sido llamado "idiota". Hay algo, que no saben bien que es (¡buen comienzo!), que les dice que ésta búsqueda de la Verdad puede no ser tan inútil. Logran ver perseverancia detrás de la terquedad, y logran sopesar los errores de haber defendido hipótesis falsas con las ventajas de haber defendido las certeras, y sienten admiración por estos tercos de lo peor. De pronto, así como son de antipáticos, les tienen un cierto atractivo, algo que les dice que están haciendo lo que es correcto, aunque no sea muy entendido por los demás. Y que aunque no les haría mal una clase de "estilo y modales", no sería lo mismo sin su particular sarcasmo y soberbia forma de decirle a la gente que tampoco sabe nada. Incluso, hay quien está dispuesto a perder 100 millones de dólares por evitar que los corran de su hospital (Cuddy, Dr. House - Temporada Uno).
Así que si un día te encuentras con uno de estos sangrones, pregúntate si tiene una buena motivación para serlo. Si no, mándalo a volar. Si sí, antes de criticarlo con las vecinas cuando subas a lavar la ropa, piensa que sería una buena oportunidad de aprender y desaprender cualquier cosa, excepto por supuesto, a malabarear con sierras eléctricas.

¿O tienes un buen argumento en contra? Me gustaría leerlo...

1 comentario:

Edgar Omar dijo...

Hola que tal.

El nombre de su servidor es: Omar Ortíz, soy Dibujante profesional y Lic. en Mercadotecnia y me encantó la temática de este artículo.

Comenzaré por decir que disfruto mucho de leer esta clase de crítica constructiva/ destructiva. En lo personal me gustan los retos intelecuales y las conversaciones con gente terca o persistente como se les llama en el artículo. No es por el puro gusto de discutir, sino ver la capacidad que tienen las personas para ordenar sus ideas de modo que sean lógicas y con sustento objetivo pero sobre todo, que estén concientes de su impacto en la mente de quien las reciba.

A mi me gusta que me hagan pensar, y trato de hacer lo mismo. Por ejemplo, el Dr. House no da órdenes con "peras y manzanas" el simplemente dice "quítale el dolor" pero no dice el "Cómo". El hecho de dar las órdenes pero sin dar explicaciones con "peras y manzanas" obliga al subordinado a pensar y eso lo aplico muchas veces en mi trabajo. En mi experiencia no me sirve de nada tener un Jefe de producción si no sabe pesar, pero claro, hay personas a las que les tienes que decir "hasta cómo comer" para que no se manche la camisa.

Volviendo al tema de sobre valorar ser buena onda: La verdad es cierto que los "mala onda" terminan solos o si se les busca, es por su intelecto o ayuda profesional, mas no para ser Padrinos de Boda...

Yo creo que las personas que no se ofenden cuando las contradicen y que saben discutir y presentar sus argumentos pueden despertar mas el intelecto que las personas que discuten a lo menso sin darse cuenta de que pueden caer en contradicciones.

Este tema da para largas horas de conversación, pero no quiero robarles mas el tiempo, agradezco su atención.

Atte. Omar Ortíz